¡¡¡oh noooo!!!
Hoy día de fiesta he estado castigado, y la culpa de todo la tiene ONO, si, ayer cuando llegué de clase estaba supercontento ya que tenía todo un puente por delante, podría dedicarme a jugar y a inventar máquinas, pero no ha sido así.
Resulta que mi padre ayer estaba llamando por teléfono a los de ONO porque por la mañana habían cortado la línea y el no pudo llamar, el decía que si paga tanto por la línea no le tienen que cortar el teléfono y que si se lo cortan le tienen que devolver el dinero. Pues estos de ONO le decían que no, y mi padre empezó a poner la cara esa que suele poner cuando yo hago algo que no le gusta, igual que aquella vez que pinté un pulpo en la pared de mi habitación con las pinturas nuevas que me regalaron por navidad, pero claro, a los de ONO no les puede dar con la zapatilla, ni regañar como me hace a mi, y estaba realmente enfadado. Cuando colgó fui a enseñarle un pez que habíamos hecho con papeles de colores recortados, y me dijo que si esa es la mierda que nos enseñan en el colegio, que normal que salgan tontos y se acaben montando empresas incompetentes, yo no se por qué decía eso de mi pez porque fue el que más gustó en toda la clase, pero esto no le importó mucho, me dijo que estaba harto de ver mis cosas por ahí tiradas, que para algo tenía la habitación y que si volvía a ver mi mochila en medio la tiraba por la ventana, después me dijo que si no tenia deberes, pero yo había quedado con Ignacio para jugar a las chapas, y no quise hacerlos, mi padre se enfadó más y dijo que igual si a el le apetecía yo no volvía a jugar con las chapas en la vida, que me quedase en casa y que se iba a pensar si mañana yo salía o no a jugar, que lo que diga el en casa se hace, me pasé toda la tarde en mi cuarto, me hice tres hojas de sumas y dos de multiplicaciones, y eso que solo tenía que hacer una de cada, y hoy todo el día en casa, sin jugar al ordenador ni nada, hasta que aprenda a que lo que el diga se hace, que cuando yo tenga una casa puedo mandar en ella, o sea que lo que no le han querido pagar los de esta empresa lo he terminado pagando yo.
Y digo yo, ¿Cuántos niños como yo habrá en el mundo castigados por culpa de ONO?











